La GIGABYTE GeForce RTX 5090 Gaming OC 32G es, con diferencia, la tarjeta gráfica más potente de toda la comparativa y la única con 32 GB de memoria de vídeo.
32 GB de VRAM: gaming a 4K y algo más
Esa cantidad de memoria va más allá de lo que pide cualquier juego actual a máxima calidad en 4K con trazado de rayos activado. También la hace útil para tareas que exceden el gaming, como el renderizado profesional o los modelos de IA generativa ejecutados en local, donde la VRAM suele ser el cuello de botella.
Consumo elevado: hasta 575 W
Toda esa potencia tiene una contrapartida clara en el consumo, que puede llegar a los 575 W bajo carga máxima. Exige una fuente de alimentación de al menos 1.000 W y una caja con buena circulación de aire para disipar el calor que genera.
Con una nota de 4,0 sobre 5 y un historial de 80 reseñas todavía corto para lo que cabría esperar de la tarjeta insignia de la generación, conviene valorarla con algo más de cautela que al resto de la comparativa antes de decidirse.