Anthropic llegó a poner precio a la compra de MatX, una startup de chips para inteligencia artificial: unos 7.000 millones de dólares. Y después se echó atrás. Así trascendió el 27 de agosto, a través de personas conocedoras de las conversaciones, que añaden que el asunto no se ha cerrado del todo: lo que se discute ahora es una alianza de suministro en lugar de una adquisición.
Qué se negoció, y qué queda sobre la mesa
La operación avanzó lo suficiente como para tener una cifra asociada, que es justo lo que la convierte en noticia. No hay comunicado, ni registro ante ningún organismo, ni confirmación de las partes: Anthropic declinó hacer comentarios y MatX no respondió a las peticiones recibidas. Tampoco ha podido determinarse qué detuvo la negociación.
El detalle que más dice de la operación es la aritmética. MatX está levantando ronda ahora mismo con una valoración en torno a los 4.000 millones. Los 7.000 que se discutieron quedan aproximadamente un 75 % por encima de lo que se le está pidiendo a un inversor privado que pague hoy. Esa diferencia es la prima que se paga por dos cosas: el control y el tiempo.
Quién es MatX
MatX es una empresa pequeña con un currículum muy concreto. La fundaron en 2023 Reiner Pope, que dirigió el trabajo de software de IA para las unidades TPU de Google, y Mike Gunter, uno de los diseñadores principales del hardware de esas mismas TPU. Su producto no es un chip de propósito general: son procesadores pensados específicamente para entrenar modelos de lenguaje grandes.
Su argumento comercial es que un chip diseñado para una sola carga de trabajo puede sacarle una diferencia amplia a una GPU de Nvidia en esa carga concreta. En febrero cerró una ronda de serie B de 500 millones liderada por Jane Street y el fondo Situational Awareness de Leopold Aschenbrenner, con Marvell, Spark Capital y los hermanos Collison también en el accionariado. Sus envíos en volumen están previstos a partir de 2027.
Por qué Anthropic busca silicio propio
Esta no es una iniciativa aislada. Anthropic confirmó a principios de año que tiene equipo interno de diseño de chips, con ofertas de empleo dirigidas a ingenieros con producto ya fabricado a sus espaldas. En paralelo mantiene conversaciones con Samsung para fabricar una pieza a medida.
Alrededor hay un movimiento de dinero que hace que 7.000 millones parezcan poca cosa. Broadcom busca más de 60.000 millones en deuda para financiar chips destinados a Anthropic, y AMD ha puesto 5.000 millones en la compañía junto a un compromiso de despliegue de dos gigavatios. El resto del sector va en la misma dirección: Etched levantó 500 millones con una valoración de 5.000, y el conjunto de startups de aceleradores ha captado alrededor de 1.600 millones en cinco rondas este año.
Comprar o firmar: por qué la segunda opción no es un paso atrás
Quedarse en un acuerdo de suministro tiene una lógica que no es la de una retirada. Una adquisición le habría dado a Anthropic un equipo de diseño y, a la vez, un problema de integración, justo en el momento en que su prioridad es meter chips en centros de datos. Un contrato de suministro entrega el silicio sin el organigrama.
Para MatX el cálculo también cuadra. Seguir siendo independiente le permite vender a todo el mercado, y una ronda de 4.000 millones se levanta mejor como proveedor con varios clientes que como activo cuyo único comprador probable ya ha dicho que no.
Lo que confirma el episodio
Los laboratorios que están en la frontera de la IA han dejado de conformarse con ser clientes de Nvidia, y el camino más rápido hacia una alternativa pasa por el puñado de equipos que ya han diseñado aceleradores antes. Una cifra de 7.000 millones sin acuerdo firmado detrás marca además un techo informal con el que se va a comparar la siguiente negociación del sector.
Ninguna de las dos compañías se ha pronunciado públicamente desde entonces, y no hay señal de que la alianza esté firmada. Lo único firme, por ahora, es lo que llegó a concretarse: hubo un plan de compra de 7.000 millones, y dejó de haberlo.